Melingo
Melingo no está loco. Por eso son posibles sus tangos improbables, vertebrados por la locura. Melingo es una persona, claro. Se ha sobrevivido a sí mismo, a sus infinitas peripecias personales, hasta convertirse en un personaje literario de carne y hueso. Melingo es la leyenda de Melingo, el protagonista de una vida a veces demasiado intensa que tuvo que desembocar, inevitablemente, en el tango.
Para ser Melingo hay que caminar por la calle olfateando la poesía como un perro de presa. Hay que bailar como un látigo y cantar como una cicatriz. Melingo es un músico enorme. Estudió en un conservatorio pero conserva poco de aquella academia.
